La pluma de Kappa

Nada es igual
Mantiene la mirada para no olvidar que una vez fue querida. Que los ojos a los que miraba la amaban tanto como para inundarse y, quizás convertirse en mar. Ahora sabe que nadie mira a los ojos, y si lo hacen, tal vez sea para odiar. Ya, nada es igual.
La tormenta
Sonaba a lo lejos la llegada de la furia mientras sobre su piel lloraban los ángeles. Ella quería quedarse para soñar; él la arrastró para hacerla despertar.


Esa palabra
La vida le hizo un regalo; el mismo que a todos.
Pero hay regalos que a veces, son arrebatados.
Porque no hay nada más triste que arrebatar la luz,
La inocencia.

Ella
Pidió esconder su tristeza y alegrar su corazón, pero escondió su sonrisa y alentó a la razón. Ella dice que la tristeza la corroe; pero si la ves, recuerda que sus latidos aliviarán tu desazón.
