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La pluma de Kappa

¿Por qué no vuelves?
Se quedó esperando tanto tiempo a que regresaras. Miraba tus fotos para no olvidarte, y alguna vez que otra se le escuchaba pensar, tal vez intentado recordar cada momento. Pero tu marcha la dejó sin recuerdos porque cada vez que te pensaba le dolía, y a la vez te olvidaba al no pensarte.
Le habría gustado preguntar, ¿por qué no vuelves?
Pero sabía que jamás volverías a responderle.
A veces duele
Se alejaba buscando una nueva vida donde ser querida porque, a pesar, de haberlo dado todo, solo se tenía a ella misma.
Y era suficiente.
Pero a veces duele ver como todos se alejan cuando hiciste todo y más por mantenerlos cerca, a veces duele sentirse solo cuando todo lo que te rodea ha sido cuidado por tus actos, a veces duele ver como tu alma es devorada por la indiferencia.


Cuando llueve
Se escuchaba como corrías cuando tus zapatos pisaban con fuerza las calles, inundando cada uno de mis pensamientos; y se escuchaba cada gota que caía sobre ti como si un diluvio fuera a arrasar con cada uno de tus latidos. Esos latidos que me arrastraban a la vida.
Calma
Fue hasta aquella roca; esa roca a la que todos van alguna vez. Y se sentó observando lo que todos observaban, aunque no sentía lo que sentían los demás. Ella lo llamaba calma; otros inquietud.


Después de ti
Observó que le daban de lado cuando no seguía sus pasos; que sus risas, leves, eran el principio de la burla; que todo lo que hacía, insignificante, para los que querían alcanzar la meta que nunca alcanzaron. Pero ella nunca fue primera, fue después de ti para aprender lo que no quería ser.
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